03.13.08
El español, una forma de conocer un nuevo mundo.
Una forma de conocer un país es haciendo turismo, visitando los lugares históricos, comiendo sus platos típicos, viendo sus festividades tradicionales. Es una experiencia muy interesante y gratificante el poder contemplar nuevos lugares y aprender mucho.
Sin embargo, contemplar no siempre es suficiente para que uno se sienta satisfecho. No digo que todos deban pensar lo mismo, pero siempre puede haber una que otra persona que cuando conoce un lugar por la mera observación, empieza a desarrollar en su interior, una semilla de interés más profundo.
Hay otra forma de conocer un país diferente. Esa es la forma del lenguaje, aprendiendo el idioma y navegando con esta herramienta para conocer a fondo y no solo por lo visto, lugares desconocidos y exóticos.
Tengo un amigo con el que siempre hablo de España, porque adoraba ir de vacaciones ahí, pero su estatus nunca pasó de ser el del simple turista que sonreía cuando un español le hablaba en español y que entendía por conocer un lugar, el hecho de tomarse fotos frente a edificios históricos y con gente ‘pintoresca’ de la localidad de turno.
No es que le tomara tiempo darse cuenta que su mirada estaba mal. De hecho, no tiene nada malo ver un país o ciudad así y tampoco hace falta tener el conocimiento del idioma para hacer traducciones textos tecnicos. Pero poco a poco empezó a interesarse más por el interior de ese país España, que para él era en un principio, playas, pueblitos idílicos y gente simpática.
El año pasado, ya que está jubilado, decidió ir a Burgos a aprender español durante cinco meses, en principio. Pero terminó quedándose por ocho meses entre Burgos, Madrid y Toledo. Y ahora, que está aprendiendo el español, ha comenzado a ver España desde otro ángulo.
También se ha sentido, por primera vez, verdaderamente independiente caminando por las calles españolas sin esa inseguridad que brinda a veces, el no conocer el idioma y pensar si con el inglés que conoces, podrás hacerte entender en el caso necesario.
Y, esos ocho meses no parecen haber sido suficiente para este amigo, porque ahora está planeando regresar nuevamente, para quedarse a vivir unos años ahí y mejorar cada vez el español.
Sin duda, el aprender el idioma, le está colocando poco a poco en una perspectiva diferente de lo que es España como un todo y un conjunto de particularidades. Ha aprendido que por ser de España los españoles no son todos iguales, que no se habla español en todo el territorio, que la comida típica no es solo la que ofrecen en restaurante de ‘comida típica’ en Madrid. Que no solo es suficiente mirar los lindos edificios ni comprar suvenires que digan ‘estuve en España’.
Ahora que su mundo se amplia, pues está muy emocionado de conocer más cosas sobre este. Lo cual me sorprende también, por esa decisión radical de irse a vivir a España mientras que mi hermano sigue peleando con el español en Toledo, aunque ahora lo habla decentemente, para alguien que nunca antes habló español.